Allá donde vaya, esta joven bibliotecaria alavesa prescribe la Lectura Fácil a todas aquellas personas a las que cree les puede ayudar de alguna manera. Conoció la LF hace varios años como bibliotecaria en su Agurain natal. Hoy, nos cuenta sus experiencias, anécdotas e impresiones desde entonces.

Yanira Díaz de Aranguiz.

34 años. Agurain (Araba)

Licenciada en Documentación.

Entre 2007 y 2016, trabaja en Aguraingo Lazarraga Liburutegia.

Desde 2017 en Legutioko Liburutegia.

Forma parte, como vocal, de la recientemente renovada Junta Directiva de ALDEE (Asociación Vasca de Profesionales de Archivos Bibliotecas y Centros de Documentación).

¿Cuándo y cómo fue la primera vez que oíste hablar de la LF?

La primera vez que oí hablar sobre LF, fue a través de una usuaria de la biblioteca, cuya hija tiene diagnosticada dislexia. En cuanto me habló sobre el tema busqué información en Internet y me puse en contacto con Lectura Fácil Euskadi para conocerlo mejor.

¿Qué proyectos relacionados con la LF has desarrollado como bibliotecaria?

De momento solo dos. El primero, en la Biblioteca Lazarraga de Agurain. Gracias a una donación económica de Traeco (empresa encargada de la limpieza viaria del municipio), adquirí prácticamente la totalidad de la colección de libros LF y la ubiqué de forma destacada como punto de interés. Quería darlo más a conocer y organicé unas jornadas abiertas pero con invitación especial a diversos colectivos del municipio, que a mi parecer eran potenciales usuarios de la lectura fácil, como la EPA, centros educativos, personal encargado del centro de día y residencia de mayores, asociación de inmigrantes, … También llevamos una exposición explicativa que estuvo abierta a la ciudadanía durante una semana y para la que concerté visitas con grupos escolares de los centros educativos, el servicio de inserción social, la asociación de mujeres, …

También quise utilizar la LF para hacer la información al público más accesible en la biblioteca. Así que hice un curso de técnicas de redacción y adapté a LF la normativa y el apartado de la biblioteca en la web municipal.

Cuando llegué a Legutioko Liburutegia, enseguida me di cuenta de que no había material LF; adquirirlo y difundirlo ha sido uno de mis proyectos más importantes aquí. Esta vez, el presupuesto destinado a la adquisición de la colección ha llegado de la mano del Premio María Moliner. Teniendo en cuenta las características del municipio, he cambiado las jornadas por charlas informativas itinerantes que he dado yo misma, con una mochila llena de libros al hombro, en el centro educativo, el club de jubilados y el grupo de inserción social.

Para ampliar la difusión he elaborado una pequeña guía con información sobre la LF y los libros con los que contamos aquí mismo.

Desde entonces, nos consta que has seguido el proyecto en Euskadi bastante de cerca…¿por qué crees que es importante?

Si, creo en el proyecto Lectura Fácil y me gusta estar al tanto de las novedades que surgen. Desde mi punto de vista, la LF se está dando a conocer cada vez más y eso es clave para la normalización de este concepto.

Creo que la LF es una herramienta imprescindible para que la literatura llegue a ciertos colectivos, en los que hasta ahora no se había pensado. Por tanto, la veo además como un método de inclusión social.

Por otro lado, creo que hace falta un compromiso y una implicación mucho más firme por parte de las instituciones. Por un lado, apoyando a los agentes que participan en que todo esto pueda ser posible, como bibliotecas, editoriales, la propia asociación de Lectura Fácil, … y por otro, incluyendo la LF en el proceso hacia la transparencia y el buen gobierno que estamos viviendo en estos días. En ese proceso, que a la ciudadanía  se nos haga más comprensible la información de la administración pública que afecta a nuestras vidas y decisiones, es fundamental.

¿Qué papel debe jugar la biblioteca y el personal bibliotecario al respecto?

La biblioteca tiene que ser de por sí un lugar abierto a toda la ciudadanía, con lo cual no puede olvidarse de ciertos sectores de la población. El personal de la biblioteca tiene que orientar su actividad y colección a todo tipo de usuarios, sin excepción. Es el vehículo entre la obra que está en la estantería y el usuario final.

Cuéntanos alguna experiencia o anécdota relacionada con la LF en estos últimos años.

El día a día con la LF es satisfactorio de por sí; gente mayor que retoma la lectura con ilusión de principiante, personas de otros países que mejoran su dominio del idioma… Pero de todos estos años me guardo dos experiencias muy especiales.

La primera fue hace un tiempo; la viví con una madre y su hija con autismo. Al llegar la noche la niña nunca quería leer, no entender lo que leía le generaba mucha frustración. Así que su ama, que insistía por su bien, se enfrentaba cada día a una rabieta monumental que acababa en lloros. Después de llevarse prestado un libro LF, apareció una tarde en la biblioteca, se plantó en el mostrador y con lágrimas en los ojos me dijo: “Yanira, dame otro libro de éstos, que ayer por la noche mi hija me pidió leer”.

La segunda, la viví hace muy poco. Cuando trabajaba en la biblioteca de Agurain, un chico con problemas de salud mental empezó a leer libros LF. Al principio, venía acompañado de su educadora que lo inició en la lectura. Cuando cogió la costumbre de leer, ya venía solo. Hace como unas tres semanas, estaba yo en esa misma biblioteca como usuaria, cuando el chico entró, llevando en la mano un libro de literatura juvenil. Inmediatamente fui consciente del progreso de ese chico como lector, y no pude evitar pensar que eso en parte, fue gracias a la biblioteca.

La LF funciona en ocasiones como una puerta a otro tipo de literatura, y eso también es bonito.  

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