Ponemos en valor la apuesta de algunos museos pequeños, pero comprometidos con la democratización de la cultura. Nuestro caso más cercano y único en Euskadi es el del Museo de las Encartaciones Enkarterrietako Museoa que introduce la accesibilidad total en sus servicios, no sólo la física, sino la cognitiva, mediante la adaptación de textos a lectura fácil.

Como en muchos otro ámbitos, la accesibilidad suele tener mucho camino recorrido en el aspecto físico. Pero apenas ha echado a andar en el terreno de lo cognitivo, en accesibilidad informativa. “Todas las personas tienen derecho al acceso a la lectura, a la cultura y a la información”.

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Siendo un derecho universal legalmente reconocido en numerosos textos internacionales, ¿dónde quedan las necesidades de al menos un 30% de la población que tiene dificultades lectoras y/o de comprensión?. Un museo, como una biblioteca, es un espacio abierto al conocimiento y debe tener diversidad de formatos para que ese conocimiento llegue a todas las personas. A las expertas y eruditas, a las que tienen un nivel general medio de cultura y a las que por diversas circunstancias no alcanzan a comprender la información o los mensajes que se exponen por ejemplo en un museo.

 

Existen museos que aplican el sistema braille o audioguías para personas con deficiencias visuales, pero no van más allá en la accesibilidad de los contenidos. La lectura fácil aplicada a este campo, la encontramos en museos como el de Las Encartaciones, en Bizkaia. Gracias a la iniciativa de Gorabide (asociación vizcaína a favor de las personas con discapacidad intelectual) han introducido en las guías sobre algunas exposiciones, contenidos en lectura fácil. Consiguen así abrirse a públicos nuevos, personas que pueden ver en espacios de este tipo una puerta de acceso a la cultura y a la información sin barreras de legibilidad o comprensión.

En la III Bienal de Arte Contemporáneo en 2010, a iniciativa de la Fundación ONCE, se hizo una versión en lectura fácil del catálogo,  revisada por la ALF y siguiendo las Directrices de la IFLA. En esa publicación, se encuentran las palabras de los responsables de museos como el Guggenheim-Bilbao, el Artium de Vitoria-Gasteiz, el IVAM en Valencia, entre otros en pos de un acceso universal al arte de hoy. Aseguraban que hace falta eliminar barreras que aún existen en los museos, en este caso de arte contemporáneos, que aparte de llevar a cabo programas integradores para determinados colectivos, intentando hacer del museo un lugar que reciba por igual a todos sus visitantes. De este modo, nadie queda excluido de los servicios que ofrecen las instalaciones.

En el caso de la apuesta por la lectura fácil, esta es una herramienta de accesibilidad de la que no sólo se benefician estos colectivos con capacidades distintas sino en muchos casos, el conjunto de la ciudadanía, ya que lo que para unas personas es una necesidad, para otras es comodidad. Y para todas, significa el derecho a recibir información, clara y comprensible.

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