Ana y Susana son madres que conviven a diario y desde hace años con los trastornos de aprendizaje de sus hijos e hijas. Las dos niñas de Ana tienen dislexia. Unai, el hijo pequeño de Susana, dislexia y TDH y está en 4º de Primaria. Kris, es la psicóloga-logopeda de los tres. Y todos ellos han descubierto la lectura fácil como un recurso para afrontar esas dificultades.

¿Cómo llegaron a ella? Ana, a través de una charla que ofreció Dislebi (Asociación Dislexia de Euskadi) donde se mencionaba la LF. Susana, por recomendación de Ana cuando ya había probado los materiales con sus hijas. Kris en sus consultas siempre utiliza los libros de lectura fácil con los niños y niñas a los que ayuda, porque la mayoría tienen dificultades lectoras. “ Siempre mira vuestra pagina web para ver los libros nuevos que se van editando”, comenta Ana.

¿Qué beneficios le ven? “Nos encanta el formato de los libros de lectura fácil; hace que mi hijo no tenga tanta pereza de ponerse a lee, entienda mejor la historia y no se aburra”.

Ana y Susana echan mano del “rincón LF” de la biblioteca municipal Juan San Martín de Eibar, una biblioteca que acogió bien el proyecto lectura fácil desde el principio y lleva ya varios años con materiales LF en sus estanterías y dando espacio a algún club de lectura fácil con usuarios de asociaciones y entidades del municipio. “Algunos también los compramos en las librerías”.

¿Qué creen que hace falta en estos momentos? “Primero que se conozca más, hace falta todavía más divulgación. Creo que muchas familias no conocen este formato y lo mismo pasa con los profesores y administraciones”. A nivel de las administraciones también creen que deben jugar un papel importante. “Debería haber un proyecto para implicar a las editoriales a publicar con este formato, para que los alumnos con dificultades lectoras tuviesen acceso y oportunidad de leer el  mismo libro que sus compañeros; creo que de esta manera los alumnos se motivarían mas por la lectura”.

¿Qué podéis hacer por vuestra parte las familias? “Yo como madre puedo, y de hecho lo hago, recomendar a otras madres y padres que prueben este formato y en los centros educativos también; aunque es un tema mas delicado, pero como creo que el objetivo es beneficiar a todos los alumnos con dificultades lectoras, igual deberían ser las asociaciones de padres y madre, las AMPA las que llevasen las recomendaciones de estos libros a todos los centros”.

Por otro lado, también comentan que en las bibliotecas de los pueblos debería de haber más talleres o clubs de lectura fácil. Y no les faltan además, ideas innovadoras: “Ahora se lleva mucho lo de leer en las piscinas y playas… pues podrían incluir un espacio dedicado a libros de lectura fácil”.

 

 

 

 

 

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